miércoles, 9 de enero de 2008

La noche

La noche pulcra funde a los seres en el anonimato y los hace cómplices de su impunidad. Enigmática y vestida de sarcasmo tienta al descubrimiento.
Al amparo de la noche se vive y se muere en forma intermitente. La noche puede ser el estimulante que te invite a vivir en un ensueño el bosquejo de sentimientos prestados.
La noche puede ser un ángel herido que te rescata de rincones olvidados y ser, al mismo tiempo, un demonio despiadado que pose su pie doliente sobre tu cuerpo sin alma.
La noche inspiradora y desolada concentra a los espíritus perdidos, ésos que rondan las calles, los que pernotan en los bares, los que duermen placenteros y viven un sueño deseado infinito, los que buscan escapar de la vida, ésa que se resume en un juego de palabras.
Noche celosa y enamorada, la que se consume en la pitada de un cigarro, la que se ahoga en el insomnio de una copa solitaria, la que sabe a impunidad, la que eriza las pieles de placeres, la que late temerosa, la que se viste de fantasmas…

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