Creo que existen silencios justos y otros que destruyen.
¿Cuándo opta uno por el silencio? ¿Cuando no se hallan palabras? ¿Cuando desconoce la respuesta? ¿Cuando surge el temor a decir lo que nos viene en mente? ¿Quizás por temor a herir a otros? ¿Quizás por temor a herirnos?
Hay silencios justos. Los de uno consigo mismo, los de uno con complicidad del otro. A veces el silencio puede ser la mejor respuesta.
Pero hay veces en que el silencio destruye. Entonces surge la opción de romper ese silencio. Pero esa ruptura que viene a abordar el silencio implica sambullirce en él. Y ¡vaya! que hay que tener agallas para hacerlo.
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