martes, 24 de julio de 2007

Soledad

Es raro, pero no le temo a la muerte. Desde -recuerdo- que tenía 18 años. No sé por qué, pero le di vuelta al tema desde todos los ribetes, caminé en mi mente todas las rutas que me conducían a la muerte. Y tanto reflexioné sobre ella que dejé de temerle.
Dejé de temerle. Pero algo me dolía cuando la pensaba y era el dolor de los que se quedaban. Sí, eso sí me duele.
No le temo a mi muerte, pero sí a la de los que amo. No le temo a mi muerte por mí misma, pienso que es un placentero y profundo sueño para siempre. Pero sí temo el dolor que pueda producirle a los que quedan.
El tiempo sana las heridas, algún día me olvidarán.
Pero a qué viene todo esto. Ayer leí una frase, muy conocida y me leí. "No le temo a la muerte, tanto como a la soledad". Eso decía...